Carta de Ultramar

Un ojo desde México,
una idea en letras,
un suspiro que no quita el sueño por un premio
y un reconocimiento a la pasión compartida.
(Es decir, un título largo que reconoce la gran labor de Javi Antoja en Apicius)

Han sido algunas horas (años) desde que Apicius entró en México. Desde el primer momento muchos fuimos absorbidos por las letras, las imágenes pero sobre todo por la pasión que despierta el papel y la disciplina de Javi Antoja y todo el equipo que trabaja en tierra y aire para lograr lo que muchos consideramos la perfección en un proyecto editorial.

Han pasado letras y personas de este país en diversos números de Apicius. Entre ellos, Jorge Vallejo, Enrique Olvera, Edgar Núñez, Pablo Salas, Jesús Escalera y Fernanda Covarrubias, Roberto Ruiz y seguro que vendrán unos tantos más durante los próximos años de esta larga vida que se le pronostica a Apicius y a la editorial Montagud Editores. Sin embargo, nada de esto podría pasar si detrás de cada proyecto, cada texto y cada imagen no hubiera ese hombre con perfil de torero, con pluma repleta de tinta fresca, con ojo amplio y con una terrible pasión por compartir desde un honesto ángulo lo que es la mezcla de levadura y letras que juntos hacen el más bello producto editorial en el planeta.

Javi_Antoja_Apicius

© Mikel Ponce

Javi Antoja respira despacio mientras intenta prender un cigarro más, alza la mirada que se esconde debajo de una de sus tantas gafas de sol y con la mano pasa la página imaginaria que tiene al frente, ahí se observa un texto claro, una bella fotografía bien lograda de uno de sus tantos cómplices y con el porte sereno de quien termina el último tercio de la faena, sonríe y camina despacio hacia la memoria futura en la gastronomía global.

Al igual que sus patillas bien delineadas, tiene delineada con claridad la ruta a seguir en el mundo editorial, le saben muchos en America Látina y su pasión es reconocida y respetada.

En muchas ocasiones tiende a ser suave como el andar en sus zapatos deportivos, le gusta usar colores vivos en ocasiones y la elegancia con la viste es la elegancia con la que habla y se comporta. Es decir, Javi Antoja es un torero, caballero, fresco y con mirada larga.

Es por eso que, desde México, nos alegramos al saber que nuestro amigo está nominado por cuarta ocasión a un premio que otorga la Real Academia de Gastronomía en España y no pierdo la oportunidad para decir, que las letras universales, en una cocina también universal bajo los bellos textos e imágenes impresos en un papel global, nos deben de acercar más al reconocimiento grande que van mas allá de tan distinguido premio.

Ese reconocimiento grande es por fundar recuerdos y emociones en cada uno de los lectores, de los cocineros que aspiran a estar publicados y de todos los que amamos la cocina y la exquisita mezcla que esta logra con las letras e imagines que genera Javi Antoja desde Apicius.

Yo no sé si el premio este año lo gana. Lo que sí tengo claro es que en México y América Latina ya nos ganó. Nos contagió su pasión, su risa franca, su deliciosa terquedad en la búsqueda de la perfección editorial, pero sobre todo, nos llevó al lugar mas íntimo en una relación donde podemos, junto a Javi, disfrutar el olor del papel, lo bello de las letras y el alma del cocinero.

Javi Antoja, gracias por lo compartido, gracias por lo entregado.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y de nuestra política de cookies. Si desea más información, puede hacer clic aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies