Madrid Fusión 2017: bendita y loca fusión

Los congresos son una fórmula mundialmente establecida de vida y supervivencia de todos los sectores económicos.

Fuente de la imagen: Madrid Fusión en Twitter

En ellos, durante varios días, se expone, se debate, se dictan conferencias, se hacen exposiciones prácticas, se conecta a profesionales y otras gentes interesadas y se muestran los avances acaecidos desde la anterior edición  pues su periodicidad y repetición es otra de sus características consustanciales. Contar con los medios y atraerlos con estrellatos y famoseo es lograr difusión y éxito del evento.

A Madrid Fusión no le falta un solo perejil para ser todo un señor congreso internacional del sector de la gastronomía y la alta cocina. Yo diría que, probablemente, el mejor del mundo. Y es español. Y se celebra en Madrid. Y está consolidado. Está normalizado. ¡Aleluya hermanos!

Alcemos todos la voz: ¡El 1! ¡El 5! ¡15, la niña bonita! Como cantan de siempre los bingueros, ya casi extintos, y así hemos de cantar alegremente los gastrófilos para celebrar este significativo cumpleaños de Madrid Fusión: ¡champán para Capel! ¡champán para Capel!.

Madrid Fusión 2017 ha sido un congreso egregio capaz de convocar a gran parte de la cocinería y la gastronomía del país. No sólo de Madrid, sino de nuestros cuatro puntos cardinales. Un verdadero meeting point de nuestra restauración. Bien es cierto que esta edición no ha contado con la profusión de extranjería de otras anteriores, pero tampoco ha quedado huérfana ni desamparada como para poner el grito en el heaven, mon dieu!

Madrid Fusión ha crecido, ha madurado, se ha sostenido, está vivísimo, se ha asentado, aúna voluntades, despierta interés, es carnaza de los medios, es ilusión de los jóvenes y de los que no lo son tanto, es objetivo de las regiones y ciudades, se ha ganado el respeto de propios y extraños, concita el apetito de marcas y patrocinadores, hay tortas como panes por ocupar sus espacios, se trapichea y mercadea con los pases, se cuelga el cartel de completo en su aforo congresual, se cocinan tratos y retratos, se maceran amistades, se provee hasta el abarrote de visitantes y gentes del sector, se ligan bisnes, se sopesan y se hace la mise en place de otros congresos, los famosos de la gastrotele montan sus showcooking, las empresas prueban y repiten año tras año (por algo será), se cuecen proyectos y todos comen y beben, allí o allá.

Y además, se dinamiza la vida de la hostelería de la ciudad durante los días de su celebración pues sus restas viven el evento compartiendo y conviviendo, sobre todo, con compañeros cocineros venidos de provincias con hambre y sed de disfrutar entre amigos de profesión. Es una fiesta por y para la cocinería patria que aprovecha para visitar y ver y reconocer e inspeccionar lo que se cuece en la gran ciudad, conocer las modas y las grandes inversiones en los nuevos locales para poder así opinar, alucinar, envidiar o despotricar con conocimiento de causa. Y captar ideas.

En cuanto al vanguardismo culinario se refiere, Madrid Fusión busca, incita, provoca, atrae y lucha por contar con la que, poca o mucha, por aquí nace y crece, con la que existe aún y la que queda viva tras el paso del tiempo. La palabra vanguardia lleva tatuada su caducidad. No pueden hacerse revoluciones continuadas. Por eso creo que, en todo caso, el congreso refleja lo que de ella hay, la pura realidad. Guste o disguste.

En cuanto a las gentes de la crítica-crónica gastrohispánica, solo cabe decir que por allí pululábamos todos, toditos, todos sacando tajada y buen provecho del evento. Nada que añadir.

Y respecto a grandes novedades y triunfos de crítica y público, de ponencias estrella, quizás no sea oro todo lo que reluce, pero Ángel Aponiente nos trajo luz y anunció el remozado de su Molino de Mareas; Mario Coque se curró una gran ponencia investigadora que armoniza con su excelente momento coquinario; Mauricio Messina mostró un interesantísimo trabajo con colágenos y espesantes naturales mediante una exposición brillante y didáctica; Jesús&David Trivio expusieron sus cocina de secano avanzando sus meritorias elaboraciones con cereales y su pelotazo de los quesos vegetales que auguran un futuro esperanzador; con Oriol&Eduard disfrutamos de sus envidiables y espectaculares técnicas de saber Disfrutar y Andoni Mugaritz fue como es siempre: genial, distinto y único en su hacer y en sus planteamientos. Roca por fin le hincó el diente a sus humanidades pendientes. Y pendientes y tatuajes relucieron por doquier…etc, etc.

La atención y presencia de asistentes al auditorio fue continua y satisfactoria hasta el llenazo en muchos momentos de las mañanas; aunque, lógicamente, algo más flojas por las tardes; pero los sitios de la sala polivalente se ocupaban a codazos ponencia tras ponencia con presencia de muchísimos chefs conocidos y reconocidos de todo el país.

Si la suma de todo esto y mucho más que me dejo en el tintero para no cansar, no nos hace concluir que Madrid Fusión es ese gran congreso por el que la gastronomía patria ha de felicitarse y en el que debe regocijarse, ¡que vengan los dioses báquicos y lo vean! Creo, estoy seguro, que se lo pasarían como dios. Yo lo hice. Y volveré a hacerlo, si ellos quieren, en Madrid Fusión 2018.

Muchos son los que dicen que siempre veo la botella medio llena, bueno está, será porque me bebo la otra media.

Por Fernando Huidobro.

 

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