No somos artistas, somos orfebres. En la magnitud de los mensajes que desde la cocina se pueden proyectar siempre hay un punto altivo, e incluso vanidoso, sobre la ansiedad del saber y el mostrar. Es inherente a nuestra conciencia… Los hermanos Roca somos curiosos de raza y esa curiosidad es el principio de la creatividad. La creatividad es un acto de terapia, de curación y de reconciliación. Y no necesariamente está relacionado con la ciencia de la comida. Hay una creatividad que es una actitud, un punto de vista, una manera de estar en la vida: la creación pura. El camino de la creación es una aventura perpetua que cada día vuelve a comenzar. Asumimos que la obra perfecta no existe, pero hay que buscar ese plato que todavía falta, que todavía no hemos encontrado.

Si hay algo de enriquecedor en este momento tan dulce desde el punto de vista creativo, lo queremos lustrar aún más gracias a la colaboración con otras personas de visión abierta y que se acercan a nuestro mundo con frescura e inocencia. Recibir y dar. Dar y recibir. Creemos que podemos impulsar este feedback de doble sentido. Y nos sentimos obligados a hacerlo. Asumimos, por tanto, el reto de fundar un centro de acogida de pensadores, de personas, no es necesario que sean artistas, para crear un caldo de cultivo de pensamiento abierto en todas las líneas: científicos, actores, músicos, diseñadores, jóvenes de todo el mundo, de todos los ámbitos del saber y de la cultura. Pensar, escuchar, mirar, enredar, enriquecerse, admirar y focalizar objetivos … Queremos favorecer este cóctel de inconformismo, intencionado y transversal. Sabemos que los valores compartidos movilizan y amplifican. Y queremos ser proactivos durante el camino de facilitar este intercambio. Este centro que tenemos en mente – El CellerLAB- nos permitirá poder contactar con gente de talla mundial con la que crear instantes de belleza y al mismo tiempo recoger herramientas con finalidades culturales, educativas y sociales. Crear el somni.

Desde El Celler de Can Roca queremos ser atractivos a los talentos y añadir empuje al motor de la creatividad. El diálogo, la permeabilidad y el flujo de ingenio aportan abono en nuestro campo creativo. Artesanos, ingenieros industriales, pintores, fotógrafos, realizadores, músicos, químicos, poetas, escritores, ilustradores, psicólogos, físicos, perfumistas, antropólogos sensoriales, artistas de todo tipo entran, cada vez más, con permeabilidad, en nuestro campo abonado. Aprovechamos las sinergias para crecer y engrosar nuestro discurso con embellecimiento, con la conducción de un mensaje fresco y bien aliñado. La cooperación será cada vez más necesaria. Hay que abrir nuevas fronteras de la ciencia, el arte y el pensamiento, y la cocina puede hacer de ello un uso enriquecedor.

La estética en la mesa, el sentido y la coherencia con una idea nos aporta puentes de diálogo y materialización de obra hecha para seducir. Nos podemos aprovechar de esta simbiosis y amarrar con objetos o platos concretos estas lluvias de ideas. Queremos demostrar con hechos las bondades del diálogo transdisciplinario. Deseamos ser facilitadores de la expansión de las ideas.

Seguiremos persiguiendo  el somni…

Joan, Josep y Jordi Roca

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