Este “garito” sin aparcacoches merece, sin duda, las tres estrellas. Posiblemente, cuando se las otorguen, le pasará a René Redzepi lo mismo que a mi querido Joan Roca… que se topó por la ciudad de Girona con un ciudadano anónimo que, dándole una palmadita en la espalda, le espetó un: “Venga, Joan, ahora a por la cuarta”.

Pues eso. ¿Pero acaso hay mayor muestra de cariño que ésa? Pues va a ser que no. Apicius regresa al, según la británica Restaurant, mejor restaurante del mundo, por delante de elBulli de Ferran Adrià y “el pato gordo” de Heston Blumenthal. Merece estar ahí arriba, porque estando justo ahí hace que los comensales nos sintamos también justo ahí, arriba. Muy arriba y de la mano de Redzepi. Los nombres que van apareciendo en estas pocas líneas que llevo escritas (Joan, Ferran y Heston) deben haceros ver que estamos ante uno de los grandes grandísimos de la cocina de vanguardia a nivel mundial. Oiga, y sin idas de olla o, si me lo permitís, sin onanismos mentales. Así, de este modo, Marcos Morán y yo, junto a nuestros Ángeles de la Guarda, decidimos viajar rumbo al frío. Sabíamos que la experiencia de pasear con el viento gélido resbalando por nuestras mejillas como si fueran hojas de afeitar oxidadas iba a ser muy dura y a la vez demasiado placentera. Y es que ya lo dijo aquel Leonardo… el Da Vinci: “Sin dolor no hay placer”.

De la verde Asturias a la húmeda Barcelona, con destino a una de las ciudades más bellas del mundo: Copenhague. Importante este dato, pues… ¿cuántos de nosotros organizamos festivales gastronómicos con la idea de poder pasear y visitar una ciudad? Lo dicho, bellísima. Tras comprobar que el carácter del personal de vuelo de origen danés dista mucho con el español (que se lo pregunten a la azafata que sentada frente a Marcos en el pasillo de emergencia no podía dejar escapar una sonrisa infantil ante las ocurrencias del de Prendes), nos plantamos en el aeropuerto a unos diez grados centígrados por debajo del límite de la normalidad… ¡a diez bajo cero!

A día de hoy sigo arrastrando ese dolor de espalda por tener que fumarme los cigarrillos encogido por el frío. ¿Acaso la aplicación de la ley antitabaco en Dinamarca tendrá algo que ver con el incremento en personal cualificado dedicado a la fisioterapia? Al lío… que empieza la batalla, el festival, el orgasmo en boca y cerebral, el sentirnos poseídos por el tercer hombre, por el pícaro René Redzepi que esconde esa cualidad suya bajo un halo de timidez.

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