con el fin de abrir la óptica sin riesgo de desenfocar, para dar cabida a otros contenidos y hacerlo con otro tono, para tener una vía de encuentro y otra de escape, para que otros puedan escribir lo que nosotros no –o sí– pensamos, para dejar de ser técnicos, fríos y serios… Abrimos un blog.
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1 de marzo de 2010
Cocina tradicional, cocina clásica y cocina de vanguardia
Muchas veces se producen ambigüedades en el uso de estos conceptos, ya que no siempre tenemos claro cual es la frontera entre uno y otro término. Intentaré dar mi definición sobre estos tres términos, a mi modo de ver claramente diferenciados. He observado que muchos confunden, por ejemplo, cocina tradicional con cocina clásica o viceversa. Otros creen que no hay deferencia entre ambos y que son ambivalentes.
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Empezaré por aquí; a mi entender la cocina tradicional es aquella que tiene que ver con los platos asociados a una cultura. De igual manera que una comunidad comparte un idioma, también comparte una cocina que construye su identidad cultural. La cocina tradicional define las costumbres gastronómicas de esa sociedad y está reflejada en un recetario tradicional, que es el repertorio concreto de platos que define el conjunto de productos, técnicas y hábitos de esa identidad gastronómica concreta. Esta cocina ha fraguado a lo largo de la historia y se materializa en platos que sus miembros reconocen como propios, pues por decirlo de alguna manera han crecido con ellos, y conforma sus propias “creencias” y preferencias dietéticas. Precisamente por esta razón se aferran a ello y lo defienden con ahínco, pues se vive como un patrimonio interior importante, que los conforma y define su propio sentido existencial en este aspecto. Esta es la vez la razón de su “inmutabilidad” pues, hasta cierto punto, muchos de nosotros consideramos un sacrilegio que se altere, deforme o desvirtúe este patrimonio recibido de nuestros antepasados. Es decir, que a su indiscutible riqueza e importancia cultural se le añade, paradójicamente, un defecto: nuestro extremo conservadurismo y la resistencia que oponemos a cualquier cambio de ese recetario.
Por otro lado tenemos la cocina clásica. Creo que algunos la asimilan a la cocina tradicional, pero en mi opinión son muy diferentes. La cocina clásica hace referencia a la evolución del oficio de cocinero. Aunque también tiene que ver con la cultura como la cocina tradicional, tiene sobre todo que ver con la técnica, con digamos “la ciencia culinaria”. Me refiero a aquel conjunto de técnicas y conocimientos que hacen referencia a un determinado sistema culinario o teoría culinaria. Pondré un ejemplo concreto: la cocina de Escoffier, o la Nouvelle Cuisine son un “sistema culinario”, en el sentido de que son una determinada manera de entender y ejercer la cocina, que tiene unas determinadas “reglas del juego” y que hacen que ese “sistema” sea reconocible por su “personalidad propia” diferencial de otros sistemas. Pues bien, para mí la cocina clásica es la que hace referencia a los sistemas culinarios que han formado la historia de la gastronomía y que conforman diferentes maneras de entender el arte de cocinar y de comer. Son clásicos pues han moldeado nuestra personalidad cultural y explican, entre otras cosas, por qué hoy cocinamos como lo hacemos. También permiten entender la historia de la cocina como una evolución, no solo en el sentido de un avance a mejor, sino como una adaptación a las cambiantes circunstancias del ser humano. Por tanto, la cocina clásica es una cocina consagrada, aceptada por todos y fuente de conocimiento, donde rescatar técnicas, por ejemplo, o dónde buscar fuentes de inspiración.
Por último tenemos la cocina de vanguardia. Este es un término muy actual, acuñado recientemente en la historia de la gastronomía. Seguramente por la siguiente razón: en la era moderna nació la conciencia de la evolución de las cosas. Como en tantos otros ámbitos del quehacer humano, también nos hemos dado cuenta que la cocina evoluciona. Por primera vez en la historia, se actúa con la conciencia de “intentar lanzar más allá” los límites de nuestra creatividad culinaria. Esta conciencia y la pasión que suscita, sobre todo entre los jóvenes, explica a mí entender la eclosión de la cocina creativa contemporánea y los fascinantes avances que ha tenido. Esto es cocina de vanguardia. También explica las vehementes resistencias de muchos y los anatemas que se han lanzado contra ella. Es lógico; esto ha ocurrido siempre en todas las esferas de la creatividad humana. No olvidemos que lo que nos distingue como especie es precisamente esa persistente pasión por avanzar en el descubrimiento. Y en todas las áreas de nuestro conocimiento la osadía de unos era contrarrestada por la vehemente resistencia de otros, que veían peligrar la sagrada seguridad de lo conocido y, por tanto, inmutable. En conclusión, yo entiendo por cocina de vanguardia aquella que se interesa por el avance, por el sondear en lo desconocido nuevos límites, que levanta nuevas ilusiones para convertir en realidad nuestro sueño de “descubrir nuevos mundos”. La cocina de vanguardia ha tenido en España, en la década de los 2000 un excelente recorrido, único en el mundo. La razón no puede ser otra que la ilusión, el descondicionamiento y la libertad de ataduras para “arriesgar” en una tarea un poco loca, pero al mismo tiempo fascinante y necesaria.
Sobre los comentarios
Meteremos la tijera –de manera despiadada y subjetiva– en los comentarios que nos parezcan impertinentes. Es bienvenida cualquier aportación que construya. (En el peor de los casos admitimos la ironía, que es fina y se compadrea con la inteligencia).
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3 - Dos cosas. Estés a favor o en contra de la regulación, que no prohibición, de la pesca del atún rojo es un tema de actualidad que me interesaba conocer. Apicius me ha aportado una valiosa información profesional. Gracias.
La segunda es que Tinus ha explilcado muy bien las diferencias entre las cocinas y su actual debate. Igual que un día te apetece cerveza y otro vino hay que saber lo que prefieres en cada momento. Ahora lo entiendo.
Espero con ansia ya el próximo numero.
Publicado por Bétulo de Bcn el día 02/03/2010 a las 19:07h. |
2 - Alain: no entendemos dónde ves tú una apología del atún rojo. Es un trabajo objetivo sobre este producto, que tendrá una segunda parte en el próximo cuaderno. No hemos perdido el norte: hacemos esto con plena conciencia. El debate sobre la sostenibilidad del atún no quita sino pone mayor interés para hablar de él en el Cuaderno de Alta Gastronomía. No hay ningún grupo que haya pagado nada como dices. Aunque la crisis nos afecta como a todos, sin duda, seguimos siendo tan románticos como siempre y no permitiremos que nadie condicione los contenidos de apicius. Lamento que el Cuaderno no te guste tanto como antes; nosotros seguimos con el mismo entusiasmo de siempre y, objetivamente, ponemos cada vez más para intentar hacerlo cada vez mejor. Siento que no cumpla tus expectativas. Un saludo. Apicius
Publicado por apicius el día 01/03/2010 a las 19:47h. |
1 - Ha caido en mis manos el último ejemplar de Apicius. Mi sorpresa es ver como hacéis apología del consumo del Atún rojo del mediterraneo con la que le está cayendo. La UE prohibirá su consumo y comercialización en breve muchos restaurantes ya no lo sirven he incluso la cadena Relaix Chateau lo descartó de sus restaurantes. Pienso que habeís perdido el norte o algún grupo interesado pagó ese publireportaje. Supongo que la crisis os afecta como a todos pero esta publicación ya no es lo que era ni de lejos.
Un cordial saludo
Alain G.
Publicado por Alain el día 01/03/2010 a las 12:05h. |
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