Por Álvaro Morente. Siempre se ha negado a igualar su marca a la de la longaniza comercial de Vic, que bajo la Indicación Geográfica Protegida ha conseguido ganar la batalla al legendario salchichón de Casa Sendra. La fábrica ahora está vacía, pero el lujoso local de la calle Verdaguer de Vic sigue abierto. Algunos sólo se asoman, pero los fieles clientes, que no dejan de entrar, se acaban marchando con las manos vacías. En el interior no hay más que réplicas de las longanizas que Pau Arboix elaboraba.

sendra1

¿Qué sensación tiene ahora que ha decidido cerrar su negocio? Me siento dolido, mentiría si te dijera lo contrario, por haber sido un perdedor.

¿Se siente perdedor? A pesar de ganarle tres sentencias seguidas a la Generalitat de Catalunya he perdido esta última. No me queda más que aceptarlo. Mira si soy burro, que me sentí ganador hasta el último minuto. Tenía moral de ganador. Pensaba ganar y al final perdí. Aunque no lo entiendo, porque la sentencia anterior del Tribunal Contencioso Administrativo la gané con adornos. En ella, además, el juez aprovecha para reñir a la Generalitat, diciéndoles que no se puede coaccionar ni perseguir a nadie para obligarlo a entrar en un sitio u otro. Conocer después que otro juez me quita la razón…

¿Qué le dijo? Debes pensar que ese tío no se miró el tema ni por el forro. Porque las pruebas que se  presentaron en el juicio que ganamos fueron las mismas que presentamos en este último. Tiene gracia. Los abogados que han intervenido lo han hecho muy bien, así que no es fallo de la defensa”. Yo por mi parte, durante 9 años, he colaborado presentándoles en bandeja pruebas fehacientes, dándoles material a ellos y a la juez. Creo que ni siquiera se las ha mirado. Hay quien dice que es una sentencia política, que al tratarse de la Generalitat, no la han querido molestar.

¿No le ayudó ningún político? Recuerdo la época de Jordi Pujol, gran culpable de lo que ha pasado. Llegó a la Generalitat con el propósito de hacer cosas, muchas cosas. Y esto se juntó con las empresas de la zona que vendían longaniza —nos lo dice mostrando una colección de etiquetas de longaniza que guarda—. Todas contienen ilegalmente el nombre de Vic. Manlleu, Taradell, Els Hostalets de Balenyà,… ninguna de ellas se fabricaba aquí y sin embargo aparece el nombre Vic en la etiqueta. Usar el nombre de la ciudad es lo que vende. Por mí podían hacer lo que quisieran. Yo siempre he sido un hombre independiente y no he denunciado nunca a nadie.

“En el reglamento pusieron lo que les interesó, no la formulación de la auténtica longaniza de Vic.”

¿Qué hizo Jordi Pujol? Pujol bendice a estas empresas, como sumo pontífice, y además les pide que potencien la longaniza de Vic. El nombre de Jerez vende para el vinagre, el nombre de Jijona para el turrón, y el de Vic vende también. Entonces se montó un traje a medida al que llamaron Denominación de Calidad de la longaniza de Vic. Les hicieron un reglamento a medida también en el que se puso lo que les interesó. No la formulación de la auténtica longaniza de Vic. Llegaron a hacer la presentación aquí en Vic, a la que asistieron el consejero de turno Xavier Marimón, el Presidente de la cámara, y toda esta gente. En ésta reunión habló el Sr. Armand Quintana como Presidente de la Longaniza de Vic, cuando este señor jamás ha tenido fábrica.

¿Un hombre de paja? Efectivamente. Cuándo vi esta payasada me acerqué a la dirección que aparecía en el listado de empresas que pertenecían a la Denominación de Calidad. Había un edificio en ruinas lleno de matojos. Y el tío tuvo las narices de dejarse presentar como Presidente de la Denominación de Calidad. Europa lo tiró a la papelera y decidieron cambiarle el título. Es entonces cuando aparece la Indicación Geográfica Protegida de la Longaniza de Vic. Pero con el mismo reglamento. Sólo le cambiaron el título.

¿Usted nunca formó parte de este grupo de empresas? No, yo nunca he formado parte de nada. Siempre he ido a la mía. Yo tengo dos marcas, muy potentes y muy buenas. Naturalmente pongo Vic en la etiqueta. Sería un imbécil no ponerlo, yo que soy de Vic de toda la vida. La marca Sendra tiene 165 añosy la Bofill tiene 117. Nunca les he puesto palos en las ruedas, ni les he denunciado por nada. Cuando se supo por la prensa que se haría esta presentación, le envié un burofax al Presidente Pujol haciéndole llegar mi profunda tristeza por los hechos, ya que se clavaba una puñalada a uno de los escasos productos alimentarios genuinamente catalanes. En definitiva, la empezaron a pinchar en 1996, y la han acabado de matar en 2014.

Si usted nunca quiso añadirse al grupo, ¿por qué siente esa puñalada? Presentando la pantomima que se estaba presentando, se mataba la longaniza de Vic, la auténtica. La longaniza que he ido haciendo está basada en la biblia del producto. Es un librito de 1870, escrito por Joaquín Salarich. Todo lo que no siga la receta que pone ahí será longaniza, pero no será la auténtica longaniza de Vic. Casa Sendra ha seguido estrictamente durante 165 años la receta tradicional.

¿Y qué la diferencia de la longaniza de la IGP? En la longaniza tradicional sólo se pone sal y pimienta. Ningún aditivo más. Y el reglamento de la IGP ampara ponerle otros aditivos.

Pero no significa que los pongan necesariamente. Claro que no, pero les resulta mucho más fácil ponerlos. Lo leerás en las etiquetas. En el último reglamento publicado sentencia que se ampara el nitrito potásico y el nitrito sódico, aditivos que se permiten mayormente en los productos tratados por el calor. York, mortadelas, frankfurts y toda la gama de productos cocidos. En los productos curados, de larga duración, que son la longaniza y el chorizo, está terminantemente prohibido utilizarlos. ¿Cómo puede un reglamento amparar unos aditivos prohibidos?

¿Han ido en contra suya o de la longaniza que fabricaba? Si quieres hacerle daño a una madre sólo tienes que atacar a su hijo. Perjudicar a un hijo es la ofensa más grande que le puedas hacer a una madre. Si quieren ir en contra mía lo que pueden hacer es atacar mi longaniza. No les hace falta pegarme ni enviarme un par de matones. Mi longaniza es la más buena del mundo. No lo digo yo, que soy una persona mediocre, lo dicen los grandes expertos. Es la más pura, tras un estudio analítico por parte del laboratorio que quieras. Pero me denunciaron por poner en el envoltorio que la longaniza era de Vic, sin estar dentro de la Indicación Geográfica Protegida.

¿Habló con ellos sobre el porqué de la denuncia? En este grupo son ocho. No me he pelado nunca con ninguno. El único contacto verbal que he tenido con ellos durante estos 9 años de pleitos ha sido limitarme a darles las gracias por lo que me han hecho. Sin mediar discusión.

¿Y las demás empresas que usan el nombre de Vic ilegalmente, se han librado? No sólo de aquí. En un reciente viaje que hice a Nueva York, me encontré con una longaniza de Vic made in U.S.A. Tengo todas las fotos firmadas ente notario, y con ejemplos de longanizas de Vic hechas en Mallorca y Francia. A ninguno de ellos se les ha denunciado. Iban a por Pau Arboix. Les debió ser más fácil denunciarme a mí y mira cómo he acabado, con una multa de 30.000€.

Tengo fotografías firmadas ante notario de una longaniza “de Vic” hecha en Estados Unidos

¿Cómo se enteró que iban a por usted? Vinieron dos inspectores, a los que recibí con total cordialidad. Empezaron a mirar y me comunicaron que levantarían un acta porque ponía longaniza de Vic en la etiqueta y no estaba autorizado para poner tal cosa. Yo les pregunté si dudaban estar en Vic, y me respondieron que no, pero que al no pertenecer a la IGP no lo podía poner. La cosa se puso tiesa y llamé al notario para que presenciara los hechos. Me abrieron cajones y armarios como si buscaran cocaína. Me pidieron todas las etiquetas, los envoltorios, las cajas de embalaje y me pidieron que firmara tres copias de cada elemento. Luego me precintaron el material sobrante.

¿No le hubiera sido menos complicado unirse a la IGP, ya que la receta le permite no añadir a las longanizas más que sal y pimienta? Yo esta longaniza la vendo al por mayor a 36,50 € el quilo. A mí me llamaría un cliente y me pediría explicaciones si les vendo una longaniza a ese precio, cuando hay personas que con el mismo distintivo la venden por una tercera parte. Me darían de baja como proveedor al instante. ¿Qué les digo si nos unifican a todos bajo una misma etiqueta? No quise incluirme en el grupo porque mi nivel de calidad es mucho más alto que el de la IGP. Tengo un nivel de autoexigencia mucho más alto.

¿Todos los integrantes de la IGP deben ofrecer la misma calidad? No. Yo juego en la liga de la calidad, y mientras la gente me acepte el producto y lo venda a un precio que me pueda ganar la vida, no me interesa estar en el ruedo de los demás. Sería uno más y me dirían “¿a qué precio me la deja?”. Mis clientes o la compran o la dejan, no pueden discutirme el precio. Los que jugamos a la calidad jugamos a esto. Yo he jugado a hacer el máximo y no hacer trampa. Lo que pudo haber sido un reglamento de máximas, que distinguiera unos agrupados para hacer unos máximos a través de la calidad se convierte en una ley de mínimos. Aquí la juerga sólo consiste en hacer uso del nombre de Vic, que es el que tiene prestigio.

¿Recibió noticias de los inspectores? Me inmovilizaron cautelarmente la producción durante tres meses, pero no les hice ni caso. Tuve que hacer etiquetaje nuevo. Me abrieron un expediente, y en ese momento empezó el partido de tenis. Alegaciones y respuestas. Me intentaron aplicar el artículo 275 de Código Penal que es el delito de estafa, penado con dos años de prisión por decir que mi longaniza es de Vic. Eso contando que la Administración no puede juzgarse por los tribunales penales, sino que debe hacerse por el Contencioso-Administrativo. Pero lo probaron. Hasta que me llegó la multa y la recurrí.

Al final tuvo que pagarla. Me llegó una carta y tuve que pagar. Ahora el juez me prohíbe poner longaniza de Vic y me condena a pagar 30.000 € de multa. Una empresa que en las facturas que firmaba la viuda de J. Sendra como la fábrica más antigua del legítimo salchichón de Vic. Ahora llega esta gente en el 2002 y se me montan encima. A lo único por lo que han venido es para usurpar el nombre de Vic.

¿Le pidieron que se uniera a ellos? Se me pidió y fui a las primeras reuniones. Cuándo vi que aquello era una casa de citas les dije que hicieran lo que quisieran, que yo seguiría mi vía independientemente y que ellos hicieran la suya. Entrar allí sólo me aportaba desprestigio porque me tenía que etiquetar como gente que hace longanizas que no valen nada.

Y cómo no se unió, no le permiten usar el nombre de Vic. ¿Qué debo poner entonces? He tenido más de un centenar de muestras de apoyo de toda España; entre twitter, correos electrónicos, llamadas telefónicas, ha habido gente que ha sido muy ingeniosa. Como una que me dijo que había tenido un fallo de márqueting, y me aconsejó que etiquetara la longaniza de la ciudad sin nombre. Coñas aparte, esto es muy serio. Hasta última longaniza que saldrá de aquí, lo hará bajo el nombre de Vic. No quieren que ponga el nombre de Vic, pues lo tengo muy claro. Cierro. Así no pondré ni de Vic ni de ningún lugar.

¿Ha sido ésta la solución? Ya tengo 71 años. Ya soy viejo. Trabajo desde los 17 años. Yo he tenido distinciones internacionales muy importantes, y que vengan ahora los políticos de mi país y me pongan 30.000 € de multa por poner longaniza de Vic, no tiene perdón. Cierro.

“No entiendo por qué me atacan a mí. Mis antecesores fueron los padres de la auténtica longaniza de Vic.”

¿Le han traicionado los políticos? Los políticos no deberían haberlo aceptado nunca esto. Si mis antecesores, junto a otros, fueron los inventores de la longaniza, ¿por qué me atacan? Ha sido un problema de envidia profesional y de poder político. El personaje que me denunció tiene un poder político que yo no tengo. El Presidente de la Generalitat puede optar por recibir a quien quiera. Pero yo puedo decir que nunca se me ha abierto la puerta para escucharme. A un autocar con 40 o 50 abuelos sí que los recibe, pero yo únicamente he podido hablar con su secretaria.

¿No previó que las empresas del sector pudieran atacarle? Sí. No de esta manera tan fiera. Aunque el mercado sea despiadado llegar a denunciarme por estafa. Tal y como han ido las cosas sí que te puedo decir que esto ha pasado en Vic, si esto hubiera pasado en Sicilia me hubieran tirado un tiro en la nuca y me hubieran pelado.

¿Cuánto tiempo hace que posee Casa Sendra? En el año 70 compré la Bofill y en 1975 compré Casa Sendra. Las he continuado con su red comercial, lo único que potencié Sendra por ser la más conocida y la más antigua. Además de ser la que más se comercializa en España de las dos. La otra es más de proximidad pero ofrece la misma calidad. Debes saber qué potenciar y qué dejar en segundo plano. Hay un mercado que vende lo mejor de lo mejor. En París, la mejor charcutería del mundo está vendiendo mi longaniza a 108 € el quilo. Ya no se va a encontrar una longaniza como la que yo hacía. La única cosa de la que puedo presumir es de haber hecho perdurar la auténtica longaniza de Vic.

¿Y ahora qué pasa con Bofill? Cierro como comerciante de embutidos. La semana pasada vinieron a sacar las máquinas con la grúa. Estamos vaciando la fábrica, sólo quedan algunas culanas por secar. Se ha acabado la historia.

¿Su hija no ha querido continuar con el negocio? No. Siempre ha estado conmigo, y me dijo que lo haría hasta el final. Si me hubiera dado un patatús ella hubiera continuado al frente de la empresa. Pero viendo cómo va todo, las ayudas que no tenemos, los tropezones, la persecución que he tenido… ella no tiene ninguna ilusión de vivir así.

¿Prefiere desentenderse? Vio el martirio que estoy pasando. Mi hija me considera una persona muy sentida, con genio pero con mucho sentimiento, y sé que ha llorado mucho por momentos que yo he pasado. Sabe que si sigue con el negocio, la persecución la tendrá ella. Porque en el fondo somos Arboix los dos. El día que nació mi nieto yo entraba en el hospital a 25 de presión.

¿Saben que os han hecho tanto daño? Han ido a hacerlo. Hay cosas que se pueden comprar con dinero. Pero no el prestigio, la excelencia y este final. Hemos recibido el calor de la gente, que nos esperábamos de los clientes pero no de la ciudad. Habrán conseguido que me vaya pero nunca conseguirán un producto como el mío.

Les acusan de aprovechar la situación ya que tenían algunos problemas. Lo que no le puede hacer un alcalde a un ciudadano es lo que me hizo el de Vic. Dijo en la prensa comarcal que podía ser que tuviera problemas económicos. Ni tan siquiera he recibido unas disculpas. Un alcalde no es quién para decir si tengo o no problemas de dinero, y aún menos sin tenerlos. Unos dicen que son problemas económicos, otros que tengo problemas con el local… Cierro porque quiero y lo he hecho cuando he querido.

Hay clientes que han ido a pedir vuestras longanizas a otras carnicerías de Vic. ¿Había pasado antes? Sí que lo habían hecho. Cuándo se nos acababa el género por Navidad, este año lo acabamos el día 16, había reventa. Pusimos un cartel en la entrada de “longanizas agotadas”. Aquí en Vic es muy típico regalar longanizas por Navidad. La gente que es muy fiel, venía y nos decía que este año las Navidades las harían por Pascua. Compran la longaniza ahora y la regalan en sus compromisos.

¿Recibiste mucha demanda desde que anunciaste el cierre? ¡Uf! ¡Ochenta quilos! ¿Sabes cómo las vendemos? Máximo cinco quilos. Y cuándo los reciban pueden pedir cinco más y los ponemos en la lista. Porque queremos que todos nuestros clientes tengan acceso a nuestras últimas longanizas. Da igual sean grandes o pequeños, mientras paguen, los queremos a todos. Ahora que ya me falta poco podría subir el precio de lo que me queda, pero no lo haré. Para vender carne cruda prefiero esperarme y decirle a la gente que se pase más adelante. Hemos puesto a toda la clientela en ayunas porque con toda esta situación se ha creado una especie de morbo. Hay gente que aprovecha y pide 150 quilos.

 

“Con toda esta situación se ha creado una especie de morbo y ahora tenemos a los clientes en ayunas.”

 

Leo en un cuadro del fondo una inscripción que resume muy bien este final: “Mientras se siga engañando al consumidor, estoy en desventaja” Hace 10 años que lo tengo colgado. Quiere decir que si el etiquetaje del producto es falso, yo estoy en desventaja. Porque el que lo hace bien soy yo. Los demás quieren hacer ver que lo están haciendo bien, pero claro lo hacen a precios más bajos. Esto lo tengo asumido desde antes de hacer el letrero. Cogí la frase de un deportista de unos Juegos Olímpicos que descubrió que un compañero se había dopado. “Estoy en desventaja.” Hay mucha gente que no ha entendido el problema, y tampoco entiende mi decisión. Nos querían obligar a entrar. Nos han llegado a decir que si entrábamos nos quitaban la multa. Ellos querían abarcar el sector de la delicatessen, nuestro sector, bajo el paraguas de la IGP en la que nosotros también estaríamos. Pero no ha sido así.

Si pudiera retroceder en el tiempo, ¿qué haría? Nada. Sólo cambiaría el final de mi negocio. Sacar las máquinas, vaciarlo todo… Cuando se haya acabado todo esto tengo que ver si puedo traspasar el negocio. Lo he puesto en manos de un profesional. Y también, poco a poco, quiero ir reduciendo la medicación que estoy tomando. Poderme relajar y jugar con mis nietos que me vuelven loco y son lo más grande que tengo en la vida.

Sendra2

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y de nuestra política de cookies. Si desea más información, puede hacer clic aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies