Es tozudo y perseverante. Hasta que no le sale como quiere, no para. Parece no gustarle mucho que le desprecien un intento de ayuda, un consejo, un ‘escucha, que sé de lo que hablo’. Se le nota en cada programa de MasterChef y lo explica cuando se lo preguntan. En esta tarde se ha dado una de esas ocasiones. Jordi Cruz, de ABaC y protagonista de Apicius 22, ha participado en una entrevista digital con los lectores del diario EL PAÍS. Puede leerse completa en este enlace.
Jordi ha recibido muchas preguntas sobre su papel de jurado en el programa de televisión MasterChef: los internautas tienen dudas sobre espontaneidad, presión y si hay favoritos entre los aspirantes. Los lectores del periódico también han planteado cuestiones sobre su cocina sobre platos que se le han atravesado y sobre el amor que tiene a su trabajo. Es decir sobre, Pasión.

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En la imagen, del interior del último número del Cuaderno de Alta Gastronomía, el cocinero tiene Barcelona a sus pies. Parece que a la audiencia también. Compartimos algunas de sus frases en la entrevista digital.

– “La cocina no sólo es un oficio, es una manera de entender la vida”.
– “Lo de la tele es sólo una experiencia… La cocina ¡es para toda la vida!”.
– Sobre el peor momento que ha pasado en una cocina: “Quizás cuando alguien que lleva mucho tiempo contigo se marcha por lo que sea. Sobre el mejor: “Hay muchos, mi equipo me da muchas alegrías”.
– ¿Se plantea nuevos proyectos en televisión? “La verdad es que no. He superado mi límite de gestión. Con MasterChef estoy haciendo algo relacionado con mi profesión y no creo que sea necesario más”.
– “La verdad es que no tengo tiempo libre. Pese a ello, las pocas horas que tengo intentó desconectar del todo”.
– Sobre si se planteó como un reto formar parte del jurado de Masterchef: “La vida son retos y éste se me cruzó en el camino. Es una responsabilidad muy grande utilizar el medio de la televisión para difundir tu profesión: la cocina, de una manera entretenida y sin perderle el respeto”.
– “Tengo pocas virtudes, pero dos de ellas son la perseverancia y la tozudez. Mi propósito [de pequeño] era ser un buen cocinero. El de ahora es descubrir hasta dónde podemos llegar”.
– “Cuando salgo de ellos [sus restaurantes] intento relajarme y no ser el ‘deformado’ que soy me la cocina”.
– Sobre si ha perdido la paciencia en algún plato: “No, soy muy tozudo y, hasta que no sale, no paro de azotar la cazuela”.
– “Entre tradición y vanguardia no hay diferencia”.

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