Por Lúa Monasterio. Esta mañana, los asistentes a la edición de 2015 de Diálogos de Cocina bajaron del autobús cuando éste paró frente a las puertas del Basque Culinary Center. Entraron en el edificio y se dispusieron a recoger su acreditación. No había tarjetas para colgar al cuello, sólo la V metálica que puede verse en la imagen.

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Sobremesa. Luces tenues en el auditorio. No hay nadie en el escenario. “Coged la V en vuestra mano y apretadla fuerte”. El encargado de abrir el turno de tarde se encontraba entre el público. “Duele un poco, ¿verdad? Es lo que decía Andoni [Luis Aduriz]”. Se refiere a esta frase:

“La creatividad duele, la innovación duele y, seguramente, la sinceridad duele más”.

Es una de las muchas reflexiones en torno a la vanguardia que se han producido a lo largo de la primera jornada de la cita. Todas ellas desde diferentes perspectivas -arte y diseño entre ellas- y bajo el lema ‘Anticipando el futuro’.

Apicius.es ha recopilado otras siete reflexiones más de la primera parte de Diálogos de Cocina 2015:

El mundo es de los osados. Y en la gastronomía, en general, somos muy osados”, de Andoni Luis Aduriz al presentar el congreso.

¿Qué pretendían las vanguardias [artísticas] del siglo XX? Cambiar la vida y revolucionar las conciencias de la gente”. El antropólogo Carlos Granés introducía de esta forma dos manifestaciones que buscaron cambiar los hábitos sociales. Una de ellas, el futurismo, fue fundada por el italiano Francesco Filippo Marinetti. Entre las áreas con las que experimentó, se encontraba la cocina. Declaró la guerra a la pasta, que para él representaba al italiano lento, gordo y aletargado, y redactó un manifiesto futurista específico para el ámbito culinario. Entre otros preceptos, el futurismo culinario recogía exigencias como “la abolición del cotidianismo mediocrista en los placeres del paladar”. Si quieres cambiar el mundo, primero te tienes que cambiar a ti mismo”, añadió Andoni Luis Aduriz a lo largo de la jornada.

El desafío a los valores mayoritarios. Éste es, a juicio de Granés, un signo común e imprescindible para toda vanguardia, incluida la culinaria. El futurismo de Marinetti propugnaba la fuerza y la audacia -también el belicismo- en contraposición a la lentitud -la que vio en un plato de pasta-. Tras la Segunda Guerra Mundial, los artistas de vanguardia se fijaron en otros valores, representados en ‘el niño’, por lo intuitivo; ‘el loco’, por lo imaginativo, y en un buen ‘salvaje’, por lo auténtico.

Para mí, lo importante es tener conciencia de lo que se hace e intentar abrir caminos nuevos”, de Andoni Luis Aduriz en una conversación con Frank Aleu sobre aprendizajes y aportaciones entre las vanguardias artísticas y la cocina”. El cocinero, al frente de Mugaritz, también habló de la importancia de conseguir que el comensal también sea creativo.

Muchas veces, al igual que nosotros, la cocina cuenta historias”, del diseñador Martín Azua, en su intervención. Azúa destacó la “generosidad” de los cocineros al interesarse en otras disciplinas para avanzar en la suya.

Un arquero apunta a la diana. Pero acaba tirando la flecha hacia otro lado para ver lo que había por allí”. Martín Azúa compartió esta metáfora para explicar cómo la prospección es común en chefs y diseñadores a la hora de afrontar el proceso creativo.

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