Por Marta Hortelano. Decía Begoña Rodrigo esta semana que de cada diez restaurantes que abren cada día en España, sólo dos se mantienen con vida a los diez años. De esos dos, apenas uno continúa con el mismo equipo. La Salita (C/ Séneca, 12. Valencia) entra en ese selecto club de casas con historia. Con pasado, con raíces. Y es que su restaurante cumple diez años desde que aquel 2 de noviembre de 2005 Begoña Rodrigo decidiera extender el salón de todas nuestras casas a un local en Valencia en el que quería hacer sentir a sus clientes como en su propia salita.

Hoy, diez años después, ha ideado y cocinado miles de platos, ha crecido como profesional, ha sido madre y está camino de alumbrar su propio libro en el que sentará las bases de su cocina de la mano de Montagud Editores. Para celebrar este marcado aniversario, el equipo de Rodrigo comenzará a poner en marcha nuevo menú de 24 pases que llevará por nombre Orígenes. un repaso a los platos más representativos de su ‘Salita’ en los últimos diez años. “Los platos antiguos no serán igual, sino que estarán evolucionados a las visión actual que yo tengo hoy en día de mi cocina”, asegura.

Pero, ¿qué ha pasado en La Salita y en la vida de Begoña Rodrigo en estos diez años? Hacemos un repaso con la cocinera, que ha querido compartir con Apicius.es esta década. Momentos emotivos, etapas de dificultad e instantes de máxima felicidad. Eso sí, siempre hablando en primera personal del plural, porque La Salita no es sólo el restaurante de Begoña Rodrigo, es la familia en forma de equipo que durante estos 3.652 días ha brindado momentos de felicidad a sus comensales.

© fotografía: Mikel Ponce

2005. Todo empezó con un ‘nos tiramos a la piscina sin agua, que el amor todo lo puede’. Tú crees en mí y yo en ti. Con La Salita lo vamos a demostrar. Fue un durísimo comienzo en tierra de nadie. Ni la de él, holandés, ni la mía, porque aunque yo soy valenciana, hacía mucho que no sabía nada de mi tierra. Pero creer en algo puede con todo.

2006. Un año de muchísima inseguridad. Hacíamos ceros como soles. Pero luchamos y luchamos. Ese año se incorporó mi hermano Sergio al equipo y nos ayudó a ver las cosas desde otro prisma.

2007. La cosa empezaba a rodar. Fue un año tranquilo, de ubicación. Hicimos nuestra gran inversión. La niña bonita: nuestra bodega. Estábamos como niños con zapatos nuevos.

2008. Empezamos a tener una clientela fija que hoy todavía sigue repitiendo con asiduidad, que aparece cuando más la necesitamos. Pasamos de tener tres menús degustación a tener sólo uno pero mucho más elaborado. Nuestra carta de vinos ya superaba las 100 referencias. Ese año llegaron también las primeras vacaciones.

2009. El Bulli y yo. El año de los experimentos. Íbamos teniendo un poco más de liquidez y lo invertíamos todo en cocina. Yo quería más. Después de probar cientos de cosas decidí empezar a estudiar. Fue un año de leer muchos libros, de mucho aprendizaje.

2010. Empezamos a dejar atrás la cocina fusión y comenzamos a versionar platos de la cocina española. Fue un cambio radical que nuestros clientes aceptaron muy bien. La Salita era ya un negocio sólido con un equipo también muy sólido.

2011. La revolución de las máquinas. Llegan a La Salita la envasadora al vacío, el ronner, los ahumadores… Es tiempo de disfrutar como una enana en la cocina. También de abrir nuevas vías, de nuevas relaciones con otros cocineros, con el sector… Fue muy positivo, pero me di cuenta de que tendría que haberlo hecho antes. El 22 de diciembre conocí a alguien que me dio muchas respuestas a mis dudas.

2012. El año no pudo empezar mejor. Recuerdo un 3 de enero con muchos fuegos artificiales. La Salita funcionaba y me encantaba lo que hacía. Poco a poco, sin prisa. Sin embargo, los clientes comenzaban a hacernos preguntas. ¿Por qué el restaurante no es conocido?, ¿por qué nuestro trabajo no está reconocido?. Ese año me entraron las dudas. Quizá no lo estábamos haciendo bien….Aunque mi mayor reconocimiento siempre han sido ellos, mis clientes. Este año nació mi hijo, Mik. Ese día supe lo que era la responsabilidad. Parí un 16 de septiembre y tres días después estaba en la cocina. La responsabilidad quería deshacerse de las dudas.

2013. La montaña rusa. Fui a ver a mi abuelo Paco y me dijo: “Ya tienes a quien cuide de ti”. Y se fue para siempre. Y con él mis dudas. Entendí que no tenía derechos a tenerlas, que lo único que tenía que hacer era trabajar. Entoces llegó Apicius. El cuaderno de alta gastronomía que yo esperaba con ansia cada seis meses y en el que creía que no había sitio para mí. Y sí lo había. Y llegó Top Chef y puso mi mundo del revés.

2014. La Salita hasta en la sopa. Qué bonito ver que se reconoce tu trabajo. Pero también la reacción de la gente al conocernos. Ese año llegó el Sol Repsol y otros muchos premios. Me sentía feliz por mis clientes y por mi equipo. Un año, sin duda, de aprendizaje expréss.

2015. La Salita sigue su camino. Poco a poco, como nos gusta. Hemos pasado el huracán, pero lejos de dejar destrozos, ha dejado mucho bueno. Somos felices con lo que hacemos. Sólo así hemos podido seguir aquí después de 10 años. La Salita es un grupo de gente maravillosa que creyó y todavía cree en un proyecto que un día alumbramos. Sin ellos, habría sido imposible estar aquí.

© fotografía: Mikel Ponce

© fotografía: Mikel Ponce

Aunque la década de La Salita tendrá un broche dorado el año 2016, con la publicación de su libro de la mano de Montagud Editores. Nuestra #Bookinprogress no puede estar más emocionada con el momento. “Hacer un libro no es amontonar un montón de recetas. Es mirar en lo más profundo de ti, de tu historia. Hasta deshuesarte, hasta encontrar el valor para contar lo que debes contar. Lo que quieres decir y cómo quieres decirlo. A veces duele, pero sin dolor no hay placer”, señala.

Además, y para que su fiel clientela sea partícipe del aniversario, el equipo de La Salita comenzará en breve un sorteo entre los comensales para que los tres agraciados puedan disfrutar de una cena especial del menú Orígenes de forma gratuita. Sin duda, un año de emociones para Begoña Rodrigo y su equipo.

 

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