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Por Fco. Javier Antoja Giralt. A los 69 años de edad, demasiado pronto, nos ha dejado Mey Hofmann, esta mujer vital, víctima de una larga enfermedad que, poco a poco, ha ido minando su salud, pero no su entusiasmo por la pasión gastronómica.

No vamos a recordar aquí su biografía, sus estudios de arquitectura de interiores o de gemología, ni su estrella Michelin que mantenía desde 2004 o los siete lustros de su escuela, por la que han pasado tantos y tantos buenos profesionales de nuestro país y de muchos lugares del mundo. Tampoco vamos a recrearnos en explicar sus inicios en el pequeño y coqueto restaurante y escuela frente a la catedral gótica barcelonesa de Santa María del Mar, que luego se expandió por la ciudad con un amplio y moderno restaurante en la zona alta de Barcelona, o en la inauguración de su pastelería en la cella Flassaders, o su Bistrot o su Taberna.

Aquí y ahora queremos recordarla como una buena amiga y colaboradora. Simpatía y amabilidad, mezcla de su rama germánica por parte de padre y española por su madre. Fue una extraordinaria colaboradora durante muchos años en nuestra revista dedicada a la pastelería (hoy, PãstryRevolution) en la que sus creaciones de pastelería y postres ocuparon muchas páginas en las que quedaban patentes sus grandes cualidades profesionales. También participó en el libro Cocina Dulce en el que nos ofrece algunas de sus creaciones más emblemáticas.

En Montagud Editores tuvimos siempre en su restaurante una acogida cariñosa y no podemos dejar de recordar la extraordinaria presentación del libro de Frèdèric Bau, Au Coeur des Saveurs, que se celebró en su restaurante y en la que ejerció de gran anfitriona.

Como tampoco olvidaremos la carta de su restaurante. Por mi parte agradecerle que siempre recordaba que yo solamente elegía el segundo plato, pues la coca de sardinas, como entrante, y el crujiente de vainilla, como postre, eran dos platos fijos, mis preferidos. El problema era elegir el plato principal, en una oferta siempre espectacular.

Hoy es un día triste para la gastronomía española, para la gastronomía internacional, sus familiares y amigos (entre los que me incluyo).El jueves la despediremos en lo material, en su presencia física, pero su sonrisa, su simpatía y su recuerdo quedará siempre entre nosotros.

Gracias Mey, gracias por todo.

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