EGGS Hace unos días escribí en menos de 140 caracteres lo siguiente: “Cualquier cierre es doloroso pero…¿Y si ese énfasis en hablar de cierres se pone en las aperturas? Gente joven. Emprendedores. Con huevos”. Pues bien, va de huevos. Va de lo novísimo en Barcelona.

Paco Pérez -restaurante Miramar en Llançà (Gerona)- está imparable y el cansancio no es su aliado. El Paseo de Gracia cruza la Diagonal y allí, justo allí en el número 116, donde se ubicó primero Casa Fernández y después Els Jardinets de Gràcia, acaba de ver la luz un proyecto único en la ciudad. Una carta monográfica que gira en torno al huevo. En este caso, al huevo ecológico de Calaf (huevos de unas aves que viven en libertad, siguiendo sus biorritmos, comiendo lo que desde siempre han comido gallos y gallinas).

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Un ambiente distendido. Comida y Copas. Cocina abierta de 8 de la mañana a 12 de la noche. Sin remilgos. El desayuno de verdad regresa al centro de la ciudad. Una terraza con 4 mesas y un sofá junto a la cristalera de la fachada se convierten en reclamo de una experiencia de huevos. La carta que está colocada en la hornacina es vista por barceloneses y guiris. El interiorismo corre a cargo de Azul-Tierra, sin excentricidades ni minutas astronómicas. Elegancia. Muy NYC todo.

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L’Eggs, que sólo lleva 15 días abierto y que se plantea el verano como un rodaje, está dividido en dos espacios. La planta que da a la calle recibe al comensal con una barra larga con 20 taburetes donde el afamado coctelero Javier Caballero se luce. Muy NYC todo. Y, a continuación, una sala canalla con capacidad para 80 comensales.

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El cocinero riojano Ángel González es la persona designada por Paco Pérez para estar al frente de los fogones. La relación calidad-precio es más que razonable.

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Destaca la ‘torti-pizza’, la ‘tortilla de tomates cherry y queso comté’, la ‘cocotte en salsa perigueaux, foie y panceta’, los huevos con “judión, salsa americana y bogavante” sobre una extensa carta digna para los valientes de los fogones.

Y bajo los calores de la cocina una planta subterránea (muy NYC de nuevo) con un local donde poder tomarse unas copas. Capacidad para otras 80 personas.

Ver la ilusión de un equipo joven, emprendedor y con huevos hace de L’Eggs una apuesta segura y que, más allá de las modas de las aperturas en grandes ciudades, puede acabar convirtiéndose en un clásico de la ciudad. No en vano, la varita mágica de Paco Pérez en cada uno de los proyectos en los que anda metido -sin descuidar un ápice su casa madre en Llançà- convertirá el nuevo espacio en un éxito. JAVI ANTOJA DE LA ROSA | APICIUS

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