El socio y jefe de pastelería del restaurante Frantzén de Estocolmo, Daniel Lindeberg, ya es el nuevo director creativo del histórico Café Vienés de Estocolmo, fundado en 1904 por un pastelero austríaco y reabierto completamente reformado este septiembre. En una ciudad donde los cafés se erigen en coquetos refugios donde la gente acostumbra a pasar horas en una atmósfera cálida que sirva de contraste a las pocas horas de luz que tienen los días, resulta indispensable también contar con una oferta gastronómica de calidad.

Así lo han entendido en el Café Vienés de la capital sueca, donde recala ahora Daniel Lindeberg para propiciar el disfrute de los sentidos. “La esencia es poder disfrutar del ambiente; de los olores y de los sabores en un emplazamiento único que cuida hasta el último de los detalles. Queremos que la gente se encuentre a gusto tanto en una visita corta como en una prolongada”, explica Peter Nordin, responsable máximo del café. “Peter y yo compartimos el sueño de ofrecer la mejor tradición pastelera francesa en Estocolmo y por ello queremos contribuir a la creación del nuevo Grand Café de la ciudad”, advierte por su parte Lindeberg. Nordin reconoce que siempre pensó únicamente en este pastelero como la persona idónea para dirigir un proyecto gastronómico que en la pastelería tendrá como referente “la nitidez y la fascinación de las formas parisinas”.

Daniel

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