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cullerdepau

El restaurante Culler de Pau, situado en Reboredo (O Grove) y capitaneado por Javier Olleros, distinguido con una “estrella Michelín” y considerado uno de los grandes maestros de la cocina nacional, cierra hoy sus puertas.

Como ya se ha explicado en otras ocasiones, cuenta el Faro de Vigo, la denuncia de un empresario desencadenó un proceso judicial que derivó en una orden de cierre y derribo parcial de las instalaciones, motivo por el cual el Concello está obligado a ejecutar la sentencia y, en consecuencia, a precintar el establecimiento, lo cual puede suceder hoy mismo.

Por este motivo, y dado que Olleros y su equipo solían tomarse unas vacaciones en el negocio a principios de enero, ha decidido precipitar los acontecimientos e iniciar ya su periodo de descanso. Su intención ahora es que en el Concello agilicen los trámites administrativos al máximo y se resuelva el problema cuanto antes, dando validez al nuevo proyecto presentado y empezando desde el principio, aunque sin modificar para nada el espíritu de este laureado restaurante grovense.

La intención del chef es reabrir el negocio en menos de tres meses, y de no ser posible, en caso de que el proceso se dilate en el tiempo, no descarta -aunque tampoco lo desea- un cierre definitivo y su traslado a otro lugar, para lo cual ha entablado ya algunos contactos.

“Hay que ser positivo y tratar de sacar partido a la adversidad, por eso quiero tomarme este cierre como unas vacaciones y aprovechar para buscar nuevos productos y productores que nos ayuden a hacer un restaurante aún mejor cuando lo reabramos”, reflexiona Olleros.

Al tiempo que apela a la “buena voluntad” del gobierno local para agilizar los trámites, el afamado cocinero pasa de puntillas sobre “el denunciante profesional” que inició este proceso; un empresario grovense “al que todo el mundo conoce y nos situó en esta difícil situación que nada tiene que ver con lo que de verdad sabemos hacer y nos gusta, la cocina”.

Sin más referencias a ese empresario, Olleros incide en que “también todo el mundo sabe quiénes somos nosotros y que nuestro compromiso pasa por ser la bandera promocional de O Grove, por eso llevo el nombre de mi pueblo a cada rincón al que voy”.

Por momentos emocionado, y tras servir los almuerzos de ayer, Olleros no deja pasar la oportunidad de agradecer las muestras de cariño recibidas. Y es que esta “estrella” de la cocina, su negocio, sus empleados y todo lo que representa el ambicioso proyecto Culler de Pau no están solos, sino todo lo contrario. La amenaza del cierre ha desatado un movimiento social de apoyo que queda patente, sobre todo, en las redes sociales, donde se plasman infinidad de mensajes de ánimo dirigidos a Javier Olleros y su negocio.

Aquellos que conocen su buen hacer en la cocina alaban sus cualidades entre fogones, la calidad de sus platos y la innovación que imprime a sus recetas, siempre apostando por la materia prima de máxima calidad y/o los productos autóctonos.

Los que nunca han tenido la oportunidad y la suerte de saborear el Culler de Pau, defienden su continuidad porque consideran a Olleros un embajador de O Grove en el exterior y ven su negocio como una marca de calidad y diferenciación que ayuda a promocionar la gastronomía y todo cuando encierra este pueblo.

Unos y otros dejan clara la conmoción social existente ante el cierre del restaurante, y la preocupación llega a tales extremos que empieza a convocarse una protesta social a las puertas del consistorio grovense, inicialmente prevista para el viernes que viene.

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