El restaurante EVO, ubicado en el icónico huevo en lo alto del hotel Hesperia Tower (Barcelona) y comandado hasta su fallecimiento por el reputado chef Santi Santamaria, cierra sus puertas. Así lo ha confirmado en conversación telefónica su hija Regina Santamaria, al frente del buque insignia de la familia, el restaurante Can Fabes, desde la muerte de su padre.


“Ha sido una decisión básicamente económica tomada por el hotel”, asegura la joven restauradora, que no esconde la tristeza que le produce dejar un proyecto en el que su padre se implicó 100%. “En estos momentos estamos atravesando todos un momento de crisis muy duros y mantener un restaurante gastronómico de estas características y nivel era una tarea muy difícil para Hesperia”, explica. Algo que corrobora el departamento de comunicación del hotel, que recalca que el espacio cierra como se había concebido hasta el momento -como restaurante gastronómico de gran nivel- pero que el local “seguirá rindiendo como restaurante funcional para el hotel adaptado a la realidad actual y a las necesidades de sus clientes bajo el mismo nombre porque –aclaran- la marca EVO es de Hesperia”. En la decisión -explican- ha pesado la falta de rentabilidad económica por una caída precipidada de las reservas en los últimos años que ha hecho el proyecto “insostenible”.

No falta hace señalar que el hotel ha hecho todo lo que estaba en su mano por mantener el espacio porque tenía ese sello Santamaría y porque era un gran reclamo para un establecimiento –el único de cinco estrellas- ubicado en una zona periférica de la capital catalana. Pese a esto, a veces, la apuesta económica y las ganas no son suficientes. “Han intentado con diversas promociones, no hay que negar que durante estos cinco años que ha estado abierto siempre ha sido difícil de mantener por su gran gastronómica y porque la ubicación es complicada”, asevera la hija del fallecido cocinero.

EVO era un proyecto pensado conjuntamente con la propia estructura del hotel cuando se ideó en 2001 y hasta su inauguración oficial en 2006. Santamaria se enamoró de la idea en la que puso mucha ilusión y horas por lo que los suyos ven el cierre como una gran pérdida, algo muy similar a lo que ocurrió con el cierre del restaurante de Singapour que la propia Regina coordinaba: “Desde Can Fabes se respira mucha tristeza, el EVO era un proyecto personal de mi padre y nos da pena que cierre”.

Respecto al futuro que le espera al equipo de cocina que operaba en Evo, Regina explica que tanto en Can Fabes como en el Hotel Hesperia intentarán reubicar al personal que conoció la noticia del cierre ayer. “Intentaremos reubicar a los 13 empleados afectado, entre ellos el chef Ismael Alegría, donde podamos”, aseguran fuentes del hotel.

Aunque el anuncio no se ha hecho aún de forma oficial, las personas que tenían mesa reservada en el restaurante ya están recibiendo una notificación de que su reserva queda anulada por cierre.

Fuente: Lourdes López, La Vanguardia

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