por Alejandra Ansón (@GourmetHunt) en eleconomista.es Fotografía: MIkel Ponce
Gracias a tener un padre paciente y con muchas ganas de transmitirme sus conocimientos gastronómicos, llevo muchos años recorriendo templos gastronómicos. Una de las cosas que más me sorprende es que, curiosamente, muchos de ellos se encuentran apartados, lejos de grandes ciudades. He entendido que es gran parte del encanto y, como dice la guía Michelin al referirse a los restaurantes de tres estrellas, cela vaut le voyage, es decir, merece la pena el viaje sólo por comer allí.

Pues uno de esos restaurantes, pese a no tener tres estrellas, es Quique Dacosta, tres soles Repsol y considerado el 40 mejor restaurante del mundo según la conocida lista de la revista Restaurant.

Merece la pena el viaje que gracias al AVE desde Madrid es infinitamente más fácil. Menos de dos horas de tren y una hora de coche hasta llegar a Denia, uno de los lugares turísticos de la costa blanca. Cerca de la carretera, rodeado de verde y con una verja que recuerda un órgano, está el restaurante donde Quique Dacosta lleva desde los 16 años, donde ha desarrollado toda su carrera, sin formación previa en escuelas de hostelería, sin stages pero con mucho espíritu, mucha sensibilidad y muchas ganas.

Siempre que el tiempo lo permite, la obra de teatro empieza fuera, aperitivos llenos de sabor y de imaginación que abren boca de lo que te vas a encontrar en la sala.

Una vez dentro, y convirtiéndose en costumbre de los restaurantes más vanguardistas, una mesa blanca, sin mantel, sin nada.

Lo primero es la elección de la bebida. Para ello te entregan dos libros bastante gordos, encuadernados con telas de trajes de falleras. Sorprende que estén escritos a mano por el sommelier, José Antonio Navarrete (nominado a Premio Nacional de Gastronomía 2011). Además de tener buena letra, es capaz de decirte hasta el número de pie de los bodegueros. Mi consejo es dejarle hacer: conoce los vinos y conoce muy bien el menú.

Con todo listo empieza el menú. 40 platos divididos en 5 actos. Tiene que ir rápido porque como dice Quique “dos minutos más entre plato y plato y la cena se alarga más de una hora”. El encargado del ritmo perfecto, de la sincronización de la sala y de hacer cómplice al cliente es Didier Fertilati, francés pero casi español y uno de los mejores Directores de Sala.

Los platos son puro mar mediterráneo, sabores potentes y texturas geniales, con muchos toques que homenajean al ya cerrado El Bulli pero, sobre todo, platos que juegan con el comensal, tanto que sales con ganas de más, de volver pronto para ser igual de feliz.

Fotos de algunos platos de Quique Dacosta

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