Todo empieza un día que me dan la oportunidad de ir a recolectar mejillones, los aromas a mar, el movimiento de las olas… Por eso, reposo los mejillones en una emulsión de oritiguillas. Al acostarlos, esa emulsión hace el vaivén de las olas, el sabor potente de mar de las ortiguillas que en muchas ocasiones conviven con los mejillones, el bajar de la barca y pisar la marisma y ver distintas hierbas de costa. Utilizo la acedera común que me aporta acidez, la banana que da una ligera sensación astringente, el brote del rocío que da textura al plato y agua y finalmente. Tuve la oportunidad de disfrutar de comer unos mejillones con esas personas que me habían enseñado tanto, pero lo que no me esperaba es que lo comieran con vermuth y por tanto hago un lacado con el agua del mejillón y el vermuth que nos da un ligero dulzor que termina por equilibrar el plato. Por Sergio Bastard, nuevo 2 soles de la Guía Repsol.
© La Casona del Judío

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