La fiesta es un punto de encuentro que reúne a más de 500 amantes de la gastronomía (profesionales, aficionados, instituciones …). Está organizada por la Academia Madrileña de Gastronomía, una asociación sin ánimo de lucro cuyos objetivos son poner en valor la pluralidad gastronómica de la Comunidad de Madrid, dinamizarla de un modo profesional con diferentes iniciativas y apoyar a todos los que intervienen en la cadena

Ayer lunes 14 de octubre, la Academia Madrileña de Gastronomía celebró la Gala de entrega de una nueva edición de los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid, en la Real Casa de Correos. Actuaron como anfitriones la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso, y Luis Suárez de Lezo, presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía. Estuvieron acompañados por el popular cocinero Pepe Rodríguez Rey (El Bohío, Illescas, una estrella Michelin), quien ejerció de presentador.

«El evento es un homenaje a la gastronomía global de la región, un espacio único por la variedad de cocinas y profesionales que conviven en ella», afirma la Academia en un comunicado de prensa. El reconocimiento a esta diversidad culinaria se proyectaría en estos premios, divididos en categorías por 50 académicos. Todo, en agradecimiento al esfuerzo de todos los que representan la gastronomía madrileña y ayudan a que «sea el sector que más alegrías nos da a muchos, además de ser uno de los motores de nuestra economía, generando empleo y atractivo turístico enorme», indicó Luis Suárez de Lezo. «Queremos que este momento se convierta todos los años en el día de reunión, el punto de encuentro de productores, restaurantes, clientes…». 

La Academia Madrileña de Gastronomía, altavoz de la cultura gastronómica y foro para los profesionales del sector

Afortunadamente, la gastronomía vive un momento estupendo en todos los ámbitos de la Comunidad de Madrid. Aperturas constantes, variedad de cocinas internacionales de gran nivel, y cocinas regionales españolas; nuevos modelos de negocio gastronómico, rehabilitación de mercados tradicionales y mejora de oferta de ocio en el interior de los mismos. Cada vez mejores productos de temporada, mejor vino, tiendas especializadas…

«Sin embargo, queda mucho por hacer, empezando por los clientes y aficionados, donde las Academias podemos hacer un gran trabajo. Tenemos que conseguir ampliar esa masa de clientes que conocen las temporadas de los productos y sus características. Que haya más gente que se interese por las diferentes técnicas de cocina y por conocer nuevos sabores. Que se interesen por probar otras variedades de uvas y nuevos vinos. Que quieran saber más sobre la cerveza y la coctelería. Que les apetezca cocinar en casa unos callos o preparar una gallina en pepitoria… Si conseguimos aumentar esa masa crítica, la exigencia será mayor y el nivel de nuestra gastronomía crecerá exponencialmente”, explicó Luis Suárez de Lezo. 

«Más clientes con mayor conocimiento darán como resultado mejores productos y mejores platos. Y, además, serán nuevos consumidores de todos los aspectos de nuestra gastronomía. Aumentar la cultura gastronómica no sólo tendrá como resultado esa mejora tangible. También permitirá valorar otros aspectos que, desgraciadamente parece que pierden peso en estos días. Uno de ellos es el interés en las recetas de nuestros abuelos, en recuperarlas y en cocinarlas en casa».

Fundada en 2005, la Academia Madrileña de Gastronomía actúa como altavoz de la cultura gastronómica y trabaja desinteresadamente para ayudar al desarrollo de la gastronomía en la Comunidad de Madrid en todas sus vertientes. Compuesta por 50 académicos, profesionales de diferentes sectores, realiza distintas acciones de divulgación durante todo el año, que culminan en la gala de entrega de los Premios de Gastronomía de la Comunidad de Madrid, «galardones que pretenden recoger la diversidad y riqueza cultural que se encuentra en nuestra Comunidad», se comenta en el comunicado. 

«La Academia Madrileña busca generar contenidos informativos y didácticos de calidad, así como dar a conocer nuestra rica historia gastronómica», y quiere reivindicar el trabajo de todos los profesionales involucrados en este sector tan importante para la economía y el turismo de la Comunidad de Madrid. 

Con Luis Suárez de Lezo como presidente desde 2015, el objetivo principal es hacer de esta asociación sin ánimo de lucro un foro en el que los profesionales de la gastronomía encuentren un apoyo para difundir su trabajo y, al mismo tiempo, crear referentes para el consumidor, los clientes, los amantes de la buena mesa… Que la Academia sea «un catalizador de intereses, de iniciativas relacionadas con el sector y, sobre todo, un punto de encuentro para todos los amantes de la gastronomía».

Premiados en la IV edición

Mención Honorífica. Gregorio Escamilla – Gran Café Gijón 

En 1888, abría sus puertas el Gran Café de Gijón en el actual número 21 del Paseo de Recoletos. Fue fundado por Don Gumersindo García, un asturiano que había marchado a Cuba a hacer fortuna, y pocos podían imaginar que llegaría a ser el centro de las más importantes tertulias de Madrid. Que un local como el Gran Café de Gijón haya llegado a cumplir más de 130 años conservando su esencia, sólo se explica gracias al trabajo de los distintos propietarios que han luchado para mantener su espíritu inalterado. «Queremos presentar nuestros respetos a la persona que, durante los últimos 20 años, ha sido capaz de consolidar este gran proyecto y que nos ha abandonado en este año», explicaron desde el organismo.

Premio a toda una vida. Custodio Zamarra – Zalacaín

Durante años, ha representado lo mejor de la sumillería de este país. Alguien capaz de crear escuela y que ha formado parte de un equipo mítico en la restauración española. Uno de los artífices de que Zalacaín lograra ser el primer restaurante de España con tres estrellas Michelin. «Queremos reconocer su trabajo profesional y esfuerzo de toda una vida, así como agradecerle su magnífica humanidad».

Premio al Bar. Casa Dani

«¿Qué se le tiene que pedir a un bar?», se preguntan desde la Academia Madrileña de Gastronomía. Desde luego, tapas, raciones, pinchos, un buen menú del día… pero eso son cosas muy tangibles. Además de todo eso, a un bar se le tiene que pedir alma, se le tiene que pedir una forma especial, no ya de cocinar, sino de trabajar. «Este año, este Premio recae en uno de esos bares de Madrid que tienen un algo indefinible que atrapa. Y no es sólo porque Lola haga la mejor tortilla de España, es porque Casa Dani es algo muy especial».

Premio al Plato Castizo. Cocido de El Charolés (San Lorenzo de El Escorial)

Probablemente, si se pregunta a cualquier persona por la calle cuál considera que es el plato castizo de Madrid por excelencia, la respuesta será el cocido madrileño. Será más difícil que se pongan de acuerdo acerca de cuál de los que se pueden tomar en la capital es el mejor, «pero hoy se premia al plato más castizo». «Entre las opciones que existen, hemos querido salir de la capital para reconocer el trabajo de una persona y un restaurante que han hecho bandera de este plato, y que llevan más de 40 años incorporándolo a su carta».

Premio a la Repostería. Confitería El Riojano 

160 años sin cambiar la decoración, lugar favorito de reinas y literatos para tomar dulces y pasteles, y un magnífico embajador de la repostería madrileña. Cuando, en 1855, Dámaso Maza, el pastelero personal de la Reina María Cristina, inauguraba este establecimiento, «estaba sentando las bases de una forma de entender la repostería que se ha mantenido inalterada hasta nuestros días de la mano de siete generaciones en el obrador; y de la nueva savia que se hizo cargo del local y que continua la tradición como si fuera de la misma familia», comentan desde el organismo.

Premios a Vinos y Licores. Angelita Madrid 

El cierre del restaurante El Padre fue un disgusto para todos sus habituales, pero, como el Ave Fénix, los hermanos Villalón han sido capaces de renacer, creando un espacio donde el vino y los licores tienen un protagonismo especial dentro de un entorno gastronómico. «Un bar de vinos que es mucho más que un bar o un restaurante, y donde se potencia la cultura del vino (que es mucho más que potenciar el beber vino)».

Premio al producto de Madrid.  Carnes de la Finca de Jiménez Barbero

Premio al proyecto innovadorCentro de Innovación Gastronómica

«La gastronomía es algo más que comer», afirman desde la Academia. «Los alimentos son fuente de placer para todos los que disfrutamos comiendo o bebiendo, pero también son fuente de salud y medio de vida para mucha gente». De ahí la importancia de que existan proyectos donde se los trate desde una óptica capaz de unir lo científico con lo gastronómico, «contribuyendo a mejorar la despensa de alimentos existente en esta Comunidad». «Ése es el objetivo del Centro de Innovación Gastronómica de Madrid«.

Premio a Cocina Internacional.  Nakeima

Hace unos años, pocos, un restaurante dijo que no reservaba mesas y que había que esperar en la calle hasta que abrieran. «La verdad es que hace falta estar muy seguro de sí mismo para hacer algo así», argumentan los académicos madrileños. «El caso es que funcionó, que la gente hacía cola para entrar y, desde luego, la espera merecía la pena».

Premio Bares y Tragos. Carlos Moreno – Catarsis

Hay personas que han nacido para disfrutar de su profesión y eso se nota. Cuando entras a un bar de copas y quien está detrás de la barra hace que uno se sienta a gusto desde el primer instante, cuando tiene el arte de preparar lo más clásico y de sorprender con lo más creativo, cuando es capaz de convertir la visita en una experiencia y encima lo hace con humor, se puede estar seguro de que se repetirá. «Eso es lo que sucede en Catarsis, y el ‘culpable’ es de uno de los personajes más queridos por todos sus colegas del mundo de la coctelería: Carlos Moreno«.

Premio a la Sala. Marta Campillo – DiverXo

Poco más de 25 años y dirige la sala del único tres estrellas de Madrid. Empezó como camarera y ha sido capaz de ir creciendo a una velocidad impresionante, hasta consolidarse como referente en una de las salas probablemente más complicadas de dirigir por el tipo de cocina y la complejidad de los menús. Y no se ha limitado a dejarse llevar, ha aportado su personalidad y su elegancia, aportando solidez. Todo, con una sonrisa.  

Premio al restaurante: Horcher

Forma parte de la historia de Madrid, «y esperamos que siga siendo así durante muchos años», dicen desde la Academia Madrileña de Gastronomía.  «Cuando se habla de las grandes mesas, todos los que han sido sus clientes -aunque sólo sea una vez- no pueden evitar pensar en este restaurante».

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