«Hoy, 20 años después de iniciar nuestro sueño en la calle Cantuarias, después de recibir el premio al mejor restaurante de América Latina y comprobar que siete de los mejores quince restaurantes de la región están en Lima; hoy, cuando vemos con orgullo que los siete cuentan historias peruanas y que por eso son premiados, cuando vemos a nuestro alrede- dor que los peruanos celebramos nuestra cocina con orgullo, y llevamos a nuestros productos y sus productores en el corazón. Cuando comprobamos que el mundo conoce y sueña nuestra cocina, que nuestros agricultores y pescadores empiezan a recuperar la esperanza, y vemos, con emoción, que todos los cocineros son respetados y valorados, sin importar condición ni estilo. Es en este nuevo escenario, que podemos decir con tranquilidad que Astrid&Gaston ha tenido el honor de ser parte de esta historia. Que se entregó con convicción a una etapa que hoy llega a su fin, para dar inicio a una nueva, una que demandará un enorme desafío: demostrar al mundo que los peruanos estamos hechos para escribir grandes historias.

Astrid&Gastón Casa Moreyra nos espera. En ella, hemos puesto todo nuestro esfuerzo. La hemos restaurado al más mínimo detalle para devolverle a la ciudad un importante patrimonio histórico, pero a su vez, la hemos dotado de las cocinas y equipos más avanzados, para que sus jóvenes, líderes hoy al mando, puedan hacer el trabajo que el mundo espera de nosotros. Dentro de ella, nuestro pasado convivirá en armonía con un mundo mágico de ilusión, creatividad, futuro, compromiso. Y allí nos iremos el 16 de febrero, a iniciar esta nueva aventura.» Gastón Acurio.

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Un día cualquiera de 2016 en Astrid&Gastón Casa Moreyra

Son las 2:00 de la tarde de un día cualquiera del año 2016. Los últimos comensales llegan a Astrid&Gaston Restaurante a vivir la experiencia de su nuevo menú degustación, el cual cambia cada seis meses. El menú, titulado “Sin Fronteras”, es un viaje de fraternidad por aquellos sistemas ecológicos compartidos por varios países sudamericanos, desde el Perú. Un viaje que recoge inspiración, productos, cultura viva compartida, el mensaje de pueblos como el Awajún -que habita en varios de nuestros países-, y lleva al comensal a vivir un escape lleno de conexión con la tierra, de la ilusión de sentir- lo todo desde el aire, el viento, las voces del Perú y América. Una experiencia de 35 platos y tres horas de duración. La ultima mesa en llegar viene del otro lado del mundo: una pareja amante de la gastronomía.

A esa misma hora La Barra ya está llena de gente de la zona. Jóvenes de espíritu disfrutando de una carta casual, cerca- na, original, que cambia a diario con los mejores productos. Una cocina hecha con sencillez y gran técnica, inspirada en lo que contamos en Astrid&Gastón Restaurante, pero más asequible. Una cocina para todos los días. Una cocina que se goza.

Mientras todo esto ocurre, dos grupos han llegado a El Cielo Casa Moreyra. Uno es un grupo de empresarios que ha pedido, para la ocasión, el menú “Entornos”, que hiciéramos en el 2014; un menú de 18 platos que viajan por los diferentes escenarios del Perú. El otro es un grupo de amigos amantes de la cocina que nos planteó un reto: diseñar un menú basado en el año 1800. Para poder imaginar ese momento y diseñar una experiencia acorde, tuvimos que investi- gar mucho. El trabajo se hizo junto a un equipo multidisciplinario de la Universidad Católica, con la que la Casa ha firmado una alianza de cooperación. Todos han quedado felices y sorprendidos.

Son las 2:30 de la tarde y es hora de conectarnos con el mundo desde El Taller Casa Moreyra. Gracias a la alianza hecha con Telefónica, podemos compartir cada día, con todo el mundo, aquello que vamos desarrollando en el campo de la innovación, medio ambiente, técnica culinaria, nutrición, productos, valor agregado, emprendimiento, etc. Hoy hablaremos del proyecto Hayaq Cinco. En él, a partir de la existencia de dos ajíes amazónicos, se ha logrado conectar a la comunidad Ashaninka con el mundo. Una salsa basada en estos dos ajíes, cuyos beneficios llegarán directamente a dichas comunidades, dado que, desde un inicio, fueron socios del proyecto. Ninka: una salsa picante del amazonas peruano para el mundo.

A la misma hora, un bus con 20 niños, todos de 8 años, de una escuela del distrito, acaba de llegar a El Edén Casa Moreyra. Están recibiendo una demostración a cargo del ingeniero botánico asignado por la Universidad Agraria, gracias a la alianza firmada entre El Edén y dicha universidad. Hablan del árbol del pacae y todo lo que habita a su alrededor. Han recibido un algodón de azúcar hecho con aceites esenciales de este fruto y, además, un juego con el cual podrán conectarse con este entorno desde sus casas.

Son las 3:00 de la tarde, la comunidad de adultos mayores del olivar ha llegado a El Patio Casa Moreyra. Van a recibir la charla de cocina programada para hoy. Son un grupo de 20 señoras y señores que, durante todo el año, han podido recibir charlas, conferencias, clases y, con ello, integrarse al mundo que propicia Astrid&Gastón Casa Moreyra. Hoy se dicta una charla acerca de la historia de los olivos y su utilidad en la cocina de hoy. Para que exploren caminos diferentes a los que usualmente viven, se les ha entregado un pequeño vaso con helado de aceitunas negras. El niño que llevan dentro ha sido agitado después de algún tiempo.

Ya son las 3:30. Los niños en El Edén Casa Moreyra, los adultos mayores en El Patio Casa Moreyra, visitantes del mundo en Astrid&Gastón Restaurante, intrépidos culinarios en El Cielo Casa Moreyra, jóvenes de espíritu en La Barra Casa Moreyra, el mundo en Ell Taller Casa Moreyra. Todos juntos, a la misma hora, en un día cualquiera en Astrid&Gastón Casa Moreyra.

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