«Prefiero la sencillez reflexionada a la complejidad forzada». Con esta frase, Artur Martínez (en el centro de la imagen) sintetiza su ideario culinario. Es, en sí misma, la esencia de una cocina esencial. Una técnica eficaz y la utilización de los mínimos ingredientes. Una cocina natural y nítida. La huida intencionada del Play Food, del tópico y del malabarismo. Un intervencionismo limitado y la supresión de lo insustancial. Recordando a Juanjo López de la Tasquita de Enfrente: unas insinuadoras sencillez y desnudez.

Éstas son sus reglas.
1) La perspectiva alternativa de los alimentos y la tradición.
2) Binomio temporalidad-frescor.
3) La emoción, la sinceridad y lo conceptual prevalecen sobre lo técnico.
4) Secuencias dinámicas y directas.
5) Ahondar en esta línea de trabajo sin interferencias.

Y éste es su menú degustación.

Puerro con mahonesa


Presa ibérica con quinoa


Salmorejo de gamba roja


Bonito a la vinagreta


Hummus del Ganxet con anguila


Migas con caballa


Col con anchoas


Espárrago blanco a la pimienta verde


Goulash de atún


Pluma ibérica de Almadroc


Piquillo relleno de rabo guisado

(arriba) Rúcula, habas y aceite

Boniato, café y Oloroso
Chocolate y cacao fermentado

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